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viernes, 16 de diciembre de 2011

: La princesa de cristal: fábula de Ana Y Mia


La princesa de cristal: fábula de Ana Y Mia

Princesas en esta época de amor, esperanza y reflexiones me pareció adecuado poner esta fabula que me encontré en internet, aclaro no la hice yo ni mucho menos alguna otra princesa, la hizo una persona que busca que las chicas con ed recapaciten, no planeo que al leer esto dejen a Ana y Mia pero si que nos pongamos a pensar en los limites y en las consecuencias que esto nos puede traer como lo menciono Alexz en la entrada "Saber parar, Conocer los limites"
Espero les guste y sobre todo les sirva un poquito hermosas, se trata de ser perfectas, no de morir, pues piensen en el dolor que les causaran a los que mas quieren :( y si hermosas aunque uds se sientan tristes y solas se que hay mucha gente que las quiere y les dolería en el alma perderlas.
Un beso hermosas cuídense y mucha suerte


La princesa de cristal: fábula de Ana Y Mia
Desearía audiencia con la princesa de cristal -solicitó el príncipe cortésmente-.
-¿El motivo de su visita? -preguntó el lacayo real-.
-Organizar un banquete para ahondar en la confraternización de nuestros reinos.
-Me temo que no va a poder ser, alteza. La princesa Ana detesta los banquetes, y la comida en general. Lamento tener que pedirle disculpas en su nombre.
El príncipe abandonó el palacio pero, perseverante como era, volvió al día siguiente habiendo elaborado una nueva excusa.
-¿Qué desea, alteza? -preguntó el lacayo-.
-Querría reunirme con la princesa de cristal por motivos comerciales. Mi reino importa exquisitos manjares de los cuales me gustaría regalar a su alteza, la princesa Ana, una pequeña muestra como signo de concordia.
-Siento tener que rechazar su ofrecimiento de nuevo pero la princesa Ana apenas se alimenta más que de agua. Cualquier otro alimento le causa una extraña indigestión.
-¿La ha visto algún médico?
-Su alteza manifiesta que se encuentra perfectamente siendo sus males exclusivamente pasajeros. Aunque he de confesarle que cada vez la veo más desmejorada.
-¿Y no podría concederme audiencia?
-Me temo que no. La princesa de cristal desea estar sola. Quizá otro día. El príncipe volvió a marchar del palacio y una vez más volvió al día siguiente, aunque desprovisto de mentiras.
-¿Quiere ver a la princesa Ana? -preguntó el lacayo real con gesto compungido-.
-Así es -respondió el príncipe-. Pero esta vez no voy a mentirle. Estoy enamorado de la princesa de cristal desde que la vi en las fiestas de su decimo octavo cumpleaños que organizó su madre, la reina Mia, antes de su amargo fallecimiento por inanición.
-Lamento decirle que la princesa Ana ha seguido los pasos de su madre, la reina Mia -dijo el lacayo sin poder esconder las lágrimas-. Ha fallecido esta mañana en su lecho.
-¿¡Fallecido!? -exclamó el príncipe consternado-. ¡No puede ser!
-Me temo que sí. Al final consiguió lo que perseguía: no volver a probar jamás un bocado.

Think Thiin
http://thinnylicious.blogspot.com/


1 comentario:

Patrixia dijo...

muy bna fabula y al fin y al cabo verdadera a veces perdemos a las personas q nos aman x buzcar la perfeccion e incluso terminamos en el camino sin darnos cuenta qe a los qe dañamos son las personas qe tal vez mas nos kieran en este mundo...